Otero y el muralismo como arte de la memoria
Por Ivette Estrada Entre el Parkinson que arrebata sin remedio la brújula del mundo en el que existimos y el olvido pertinaz de nuestro pueblo, sólo permanece como faro de la memoria el muralismo mexicano, vaticina Ariosto Otero. En un mundo de superficialidad y desarraigo, donde las voces de la mexicaneidad —como las de tantos otros pueblos— se diluyen, la sabiduría transmitida de boca en boca ya no basta para preservar lo nuestro. Entonces emergen los relatos grabados en los muros: herederos de los códices precolombinos, crónicas de mundos que se niegan a desaparecer. Otero es uno de los tres muralistas vivos en México y, al mismo tiempo, cuestiona el membrete de “los tres grandes” otorgado a Rivera, Siqueiros y Orozco, pues invisibiliza la obra de O’Gorman, Alfredo Zalce, González Camarena, Dr. Atl, Chávez Morado y Fermín Revueltas, entre muchos […]

