ABANICO/ La dignidad pende de un hilo
Por Ivette Estrada La dignidad es la forma más silenciosa de libertad. También la más transaccional. En tiempos donde la estridencia se confunde con fuerza y la arrogancia con carácter, la dignidad queda reducida a un gesto mal interpretado y casi sospechoso. Se le confunde con orgullo, con exageración de la autovalia o con un desprecio altivo hacia los otros. Pero la dignidad no se limita a ser gesto o postura. Es una línea ética que sostiene sin humillar, afirma sin imponerse y permite estar en el mundo sin desaparecer, pero tampoco sin avasallar. Es un modo de habitarse a uno mismo sin pedir permiso y sin exigir reverencias. Sin embargo, en la conversación pública, su sentido real se extravía. Se encarta entre discursos utilitarios, aparece en vínculos desiguales y se ostenta en prácticas que normalizan la humillación como método […]

