GOBIERNO DE CALIDAD/ La revolución silenciosa de los juicios orales
Por Jorge Manrique, Rector del Colegio Jurista Durante décadas, el Derecho mexicano vivió entre expedientes interminables, escritos densos y trámites que avanzaban al ritmo de la tinta y el papel. La justicia era, en buena medida, un ejercicio de paciencia. En ese contexto, los juicios orales parecían una asignatura lejana, casi exótica: se mencionaban en congresos, se estudiaban en cursos aislados, pero no formaban parte de la vida cotidiana de los tribunales. Todo cambió cuando México decidió transformar su sistema de justicia. La oralidad dejó de ser una curiosidad académica y se convirtió en una exigencia institucional. De pronto, los juristas tuvieron que aprender a litigar frente a un juez, a argumentar en tiempo real, a dominar técnicas de interrogatorio y contrainterrogatorio, y a construir narrativas jurídicas claras, precisas y persuasivas. Para muchas escuelas de Derecho, este giro fue desconcertante. […]

