ABANICO/ Enemigos cercanos
Por Ivette Estrada “Cuando el criminal está en casa” parece una horrenda paradoja. Pero es real. Aunque la narrativa cultural presenta el hogar como refugio absoluto, hay una cifra que no puede desestimarse: la mayoría de los crímenes de alto impacto social los perpetra alguien del primer círculo de la víctima. El lugar que debería proteger es, estadísticamente, el lugar donde más se violenta. El crimen no viene de afuera, sino del propio hogar. El enemigo no invade: convive. Y entonces las narrativas del cine, como Durmiendo con el enemigo, se vuelven reales. Nos acostumbramos a homicidios y feminicidios domésticos, a la violencia letal que surge de vínculos afectivos deteriorados. Normalizamos golpes, amenazas, coerción, control económico y aislamiento. Testificamos extorsiones y abusos de confianza: el uso de la cercanía para obtener dinero, favores y silencio. El crimen se vuelve cotidiano. […]

