ABANICO/ Punto de quiebre
Por Ivette Estrada La primera verdad incómoda del punto de no retorno es esta: hay decisiones, pérdidas, rupturas y renuncias que ya no admiten edición. No hay “deshacer”, no hay “volver a intentar”, no hay “quizá después”. Ese instante es brutal porque nos confronta con la finitud: la conciencia de que una parte de nuestra historia quedó fijada para siempre. Sin embargo, también es lúcido. Es el momento en que dejamos de negociar con la fantasía del “todavía puedo”. Y en esa claridad aparece un tipo de libertad que solo existe cuando ya no hay marcha atrás. Aparece una finitud asumida, como aceptación madura de lo que ya no será. El cierre de ciclos, como acto deliberado y no solo como consecuencia. Y el no retorno, como frontera que nos obliga a mirar hacia adelante. En general aparece una tristeza […]

