ABANICO/ La mítica generación de cristal
Por Ivette Estrada Borrar una realidad requiere eufemismos, ironía y burla. Así se desdibujan hechos y se implanta una realidad anodina y cómoda para quienes ostentan el poder de la narrativa. La “generación de cristal” es un insulto que oculta una crisis real. Aparece como un comodín para descalificar a jóvenes que expresan malestar, límites, agotamiento o vulnerabilidad. Entonces el peyorativo nombre se usa como si nombrar emociones fuera sinónimo de fragilidad, como si pedir cambios fuera falta de carácter. Pero detrás del mote desdeñoso hay algo más grave: una sociedad que prefiere burlarse de los síntomas antes que atender las causas. Llamar “frágiles” a los jóvenes cumple una función: evita que los adultos, las instituciones y los sistemas económicos se cuestionen. Porque si la juventud “no aguanta nada”, entonces no hay que revisar jornadas laborales extenuantes, precariedad económica, violencia […]

