#MasTiempoParaEducar: La campaña que incentiva a los colegios a sistematizar sus procesos administrativos.

En muchos países latinoamericanos los profesores pasan la mitad de sus horas laborales en actividades no docentes y trabajan más horas que las que les corresponden. México no es la excepción y, por el contrario, es regla que un maestro realice tareas fuera de su horario laboral, lo cual se agrava porque la mayoría debe emplearse en más de un establecimiento para poder cubrir sus necesidades.

Los profesores pasan la mitad de sus horas laborales en actividades no docentes que incluye la planificación de lecciones, colaborar con otros profesores, así como mantener el orden en el aula, actividad que ocupa un promedio de 13% de su tiempo, reveló el reporte, How much time do teachers spend on teaching and non- teaching activities por la de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)

A esto se suma una importante cantidad de horas no remuneradas que deben asumir estos profesionales para poder cumplir su deber. ¿Por qué ocurre esto? Porque la demanda de ocupaciones administrativas se ha incrementado y porque planificar y preparar clases efectivas es cada vez más complejo y demandante.

Distintas iniciativas que tienen que ver con la incorporación de la tecnología en la gestión escolar constituyen medidas positivas que apuntan, justamente, a desburocratizar el trabajo docente. Se comienza a tomar conciencia de que no sólo es necesario y urgente reducir la carga y agobio laboral de profesores y directivos, sino que es igualmente prioritario recuperar y ganar tiempo para la principal labor de estas instituciones: educar.

Al inicio de la jornada escolar se pasa lista nombrando a cada uno de los alumnos, se registra en el libro de clases el contenido desarrollado, se anotan novedades (ingreso o salida de alumnos del aula, observaciones de conducta, etc.). Si es necesario enviar comunicaciones a las familias, éstas se dictan o se entregan las copias. Si se requiere revisar comunicaciones de las familias a la escuela, se inspecciona cada agenda incluyendo la redacción de eventuales respuestas que deban enviarse al hogar. El tiempo en el que los docentes no están frente a los alumnos, se consume en preparación de materiales (fichas, guías, pruebas), revisión de trabajos o exámenes, etc.

Por su lado, los directivos dedican varias horas a preparar informes y rendiciones de los varios proyectos que se desarrollan en las escuelas, atendiendo visitas de inspección, resolviendo asuntos logísticos y de infraestructura.

Una significativa parte de estas tareas es concretada en forma manual, duplicando procesos (los reportes se redactan copiando la información del libro de clases), aumentando posibilidades de errores y, lo fundamental, perdiendo un tiempo valioso en actividades de bajo valor para la labor educativa.

Las buenas noticias son que cada vez más colegios están involucrando la tecnología a sus gestiones. Así, la digitalización de contenidos y procedimientos burocráticos, escolares y pedagógicos abre una nueva etapa en la educación nacional, ya que permite a directivos y docentes optimizar su tiempo, así como los recursos de trabajo disponibles, mediante herramientas que automatizan o simplifican las tareas administrativas.

¿Cuál es, entonces, el principal desafío al que se enfrenta el ámbito educativo en la cuenta regresiva hacia la tercera década del siglo XXI? Avanzar hacia una mayor digitalización de los procesos e identificar estrategias y herramientas para ganar más tiempo para educar.

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